28 diciembre 2009

¡Bien!

Todo comenzó un 25 de diciembre.
A decir verdad, esta anécdota algo loca, (que no terminará hasta mañana) comenzó el día de la graduación. Cuando necesitaba con urgencia un saco, y no pude hacer más que coger el de Gisselle, la esposa de mi papá.

Vale recalcar que Gisselle, es una de las personas más buenas que he conocido jamás. Siempre me ha tratado como a una hija, aún cuando no lo sea, y ha sido una amiga incondicional.Me ha escuchado, me ha dado consejos precisos y ha sabido darme esos tips que a veces una madre debe de dar a una hija para la vida. Sí, ella es parte de mi familia. Y si hay algo a lo que ella no se resista, es arreglarme. Dios, yo que odio pensar dos veces en qué me puedo poner, termino siendo su muñequito de vestir, y bueno, al final del día termiana gustándome porque su ropa es increíble.

A ese punto voy. Su ropa. Ella siempre me ha prestado lo que necesito sin titubear, por lo que pensé que el saquito tampoco le importaría mucho. Y menos aún si no se lo decía, y de igual forma lo traía luego.

Sin embargo, el problema fue que la noche del día de graduación, yo no regresé con el saco.

El 25 de Diciembre, llegaba mientras todos se arreglaban, para ir al cine. Y escuché una breve conversación entre Gisselle y mi papá: Ella no encontraba su saco. Ella no lo encontraba y yo sabía que yo era la culpable, y de cierta forma ella tambien lo supo.

Después de un GRAN momento incómodo, y de decepción por su parte, después que se le pasó la cólera, me explicó que lo que ella más odiaba era no ponerse la ropa que le gustaba. Sí, eso era lo que más le molestaba, y lo que más le molesta.

Buena advertencia. Sin embargo yo no sabía qué había pasado con el saco. ¿En el colegio quizás? ¿Quizás se perdió? ¿Qué haría?

Recurrí a todos mis medios, y hata hace un par de días entré en desesperación porque pensé que no lo encontraría.

Sin embargo hoy, salió mi sol.

-¿María Claudia?
-Por favor, por favor, por favor profesor, dígame que tiene el saco porque
-Tranquila. ¿Es un poetry?
-¡SI!
-Bueno...

Y bueno. Ya encontré el saco. Ahora lo que falta, es tenerlo en manos, y ya mañana lo recogeré.

Hoy descubrí mi sol, y hoy aprendí la lección.

María Claudita, tus cosas piérdelas, bótalas, rómpelas, lo que sea. Las de los demás NI SI TE OCURRA. Y menos ropa de Gisselle.

1 comentario:

Katy dijo...

Una lección de la que hay que aprender :)