30 diciembre 2009

Funk, Funk, Funky boy.

Había oído hablar de él, por mi vecinita y sus antojos. Sin embargo verlo, y conocerlo en persona, fue totalmente diferente.

Esta es la historia de cómo conocí a mi funky boy.
Bueno, no mío, mío así de mi pertenecia, aunque bueno quizás en sueños, un poco.

La luna resplandecía en todo su explendor, mientras yo peleaba con Goku, mi perro, su cadena, y Mica. Al parecer la vereda queda corta cuando tienes una hermana juguetona y un perro que le encanta oler plantas a tus cosatado, por lo que mi mal humor aumentaba en creces, conforme avanzábamos.

Sí, todo parecía salir mal, hasta que Goku corrió al pasto, y pensé que nada podía ser peor.

Sin embargo, nada pudo ser mejor, porque ahí lo vi por primera vez. Sentados en el pasto, conversando y con Lana, la perrita de Fiorella, jugando sola. Lo vi, y en ese momento él giró su rostro.

Fue un instante, sin embargo, como siempre, me sonrojé, y fui de frente, como si no los hubiera visto.

Pero la vida siempre me da esos momentos locos, y mientras cambiaba de rumbo escuché mi nombre, y en esos segundos todo cambió.

Fiorella lo presentó, y yo atiné a sonreír.

Soy FM. ¿Tú?
María Claudia.

Y ¿Lo demás? Surgió con naturalidad.

Él tiene 19, y persigue su sueño. Tiene unos ojos increíblemente dulces, una nariz respingosa que parece de goma, y una sonrisa que a veces puede dejarte sin habla.
Y él habla, cómo habla.

Me encantó conocerte, María Claudia, eres muy linda.
...gracias!

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