04 diciembre 2009

Campanas, a kilómetros de aquí.

El chico que se case con María Claudia será muy afortunado.

Y mientras la conversación giraba entorno a otro tema, yo me quedé con esa frase, pensando en cómo sería el día que me case. Pensé en un atardecer encendido, que contrastara el azul del mar. Pensé en un vestido sencillo, e increíblemente hermoso. Pensé en un simple laceado, recogido por una flor. Pensé en las madrinas, y en alguno que otro padrino. Pensé, pensé y pensé.

No paraba de pensar, aún cuando sabía -se- que para que las campanas me suenen y el buqué este en mi manos, falta mucho. Sin embargo mi cabeza seguía dándole vueltas al asunto hasta que pensé en el novio, y mis pensamientos frenaron en seco.

No sé quién me esperará ese día frente al altar. No sé quién me sonreirá al final de la alfombra, o quién me recibirá con una sonrisa, y ciertos de nervios dentro suyo.

La verdad no sé su nombre, ni cómo es. No sé si odia la rutina tanto como yo, o si es amigo de la cocina (Cosa que yo no soy). No sé si es un asiduo lector, o si es un soñador empedernido. No sé si es un rebelde sin causa, o un vago que la tiene clara.
No, no sé absolutamente nada de él, si lo conozco y conoceré en un futuro próximo.
No sé si tendremos un primer encuentro, o quizás ya toque el segundo. No lo sé.

Sólo se que ese hombre será el que yo ame de por vida. Se que será el hombre por quien me levantaré enamorada, y haré que, cada día, él se enamore un poquito más de mi. Sé que le escribiré los versos más eternos, y las palabras no me alcanzarán para describir qué siento. Sé que mis detalles le encantarán. Y que sus detalles, a mí, aún más.

Sé que ese hombre me querrá así imperfecta, sonreirá con mis errores, y me enseñará que dar cariño, no es raro.

Reaccioné segundos después, con mis pensamientos dándole un respiro a mi cerebro.
Otra vez mi cabeza soñadora había hecho de las suyas y a mi no me quedó nada más que sonreír.

Cuando yo me case...

Comencé a decirles, mientras sonreía por dentro. No recuerdo qué dije, sin embargo cuando yo me case, estaré completa y perdidamente enamorada del hombre de mis sueños, o de mis no-sueños.

Y no habrá día que él no se despierte sintiendo lo mismo.

1 comentario:

Katy dijo...

awwwww tu post fue demasiado ♥

Y de hecho que el hombre que se case contigo valorara cada segundo el haber conocido a alguien como tu :D