No la voy a llamar.
Es tu mamá, tienes que llamarla.
Lo sé, pero no quiere que la llame.
Dale el ejemplo.
Y puse los ojos en blanco, estaba cansada de darle el ejemplo.
No quería llamarla, sin embargo tras el poder de convencimiento de mi papá alcé el auricular y marqué aquellos siete dígitos que resonaban en mi cabeza desde hace un par de días.
No tenía que ser adivina para saber lo que seguiría, conocía la escena tanto como si ya la hubiera vivido. En primera instancia su voz sonaría sorprendida, algo agria, y dados mis intentos fallidos de seguir la conversación, me rendiría ante su voz. Y justo minutos antes del adiós, ella pasaría a ser la histérica desenfrenada que seguiría insistiendo en tener la razón. Yo le explicaría que nadie ha suplantado su lugar de madre, y ella traería de vuelta el ejemplo del perro, ratón, y gato. Yo me cansaría. Susurraría un par de veces que quiero colgar, sin embargo ella seguiría noqueando mi razón, con sus palabras. Yo estaría cansada, los dolores de cabeza vendrían, y después del intento mil para colgar, ella pasaría a ser la dramática.
Y sellar la llamada con la frase de oro: 'Perdí a una hija'
Yo, para esos momentos estaría en un knockout profundo, y la realidad de mis fantasías sería tan difusa como algunos de mis sueños.
Yo no quería llamarla, sin embargo lo hice.
Y sí, eres una de las personas que mas amo en este mundo, sin embargo eres una de las personas que mas daño.
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