18 diciembre 2009

Que no daría yo.

Él, hasta ahora, es él único capaz de guiar mis pasos de baile.

Él es mio, suyo, nuestro chico perfecto.

Él tiene el antídoto perfecto para hacerte reír, junto con la dosis exacta de cordura que te mantiene atada a tierra.  El de las bromas justas, y consuelos precisos. El de los consejos fríos, y palabras tiernas. Él es aquel que alguna vez quisiste de esa manera, que hoy ya ni recuerdas, un viejo gusto guardado bajo recuerdos. Él, tu eterno amigo, y un amor imposible que aún cuando alguna vez quisiste fuera posible, hoy así es perfecto.
Gracias por estos años de amistad, por joder, y hacerme reír. Gracias por ser un perfecto compañero de baile.

Gracias por ser tan único y auténtico, gracias por ser tú.

Y nunca cambies.

No hay comentarios: