O como sea que se escriba.
Dicen que es un agradecimiento, representado por laureles, y sus frutos. Dicen que se dio por no se qué dioses. Dicen, dicen, yo realmente, aún no sé que es. Y la verdad es que no me importa, porque yo lo vi como nuestra una pre despedida. Lo vi como un prelurio al viernes.
Un prelurio a estos últimos cinco días que nos quedan como escolares.
El baccalaurette fue el aviso a la comunidad que la cuenta regresiva ha comenzado.
El último adiós nos toca los talones.
Y en algún momento nos alcanzará.
Dentro de 120 horas, nos vencerá.
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