10 enero 2010

Yo no sé mañana.

Admito que a veces suelo precipitarme más de la cuenta.
¿A veces?
Esta bien, siempre.

Sin embargo esta vez el mar hizo que me diera cuenta que lo primordial en la vida no es tanto encontrar el amor. Porque sin darnos cuenta, eso es algo que ya lo encontramos. En quien nos despierta cada mañana, en quien nos regaña. En los amigos que vienen a visitar, o en los que dejaron de hacerlo por un tiempo, y regresaron.

El amor ya lo encontré en ellos, y creo que por el momento, eso es suficiente para mi.
Y si me emocioné que él regresara a mi vida, con tanto apego, si lo dejé entrar, ahora sé que todo fue porque lo extrañaba. No tanto como algo más, sino simplemente lo extrañaba. Y ahora, lo primordial no es ver cuántas veces late mi corazón cada que se abre su conversación, o cada que pone que me quiere. Ahora lo primordial es recuperar la confianza que se nos escapó de las manos hace ya dos años.

Que el tiempo juegue a su manera con nosotros. Que arme y desarme nuestra relación, ahora estoy en un punto en mi vida, en que sobretodas las cosas lo quiero de vuelta, como amigo.

(Aunque se me mueva el piso, cual terremoto del setenta, cada que me habla...si, quién me entiende. ¿Será esta decisión por miedo? No, no, Deja de pensar María Claudia, basta.)

Y pensar que hace exactamente dos años, fue la primera vez que lo vi.

1 comentario:

Katy dijo...

Barreras con las cuales tendras que lidiar y aprender a sobrepasar si tu corazon asi lo desea :)

Suerte!