Llorar cuando ves en la televisión que un niño se encuentra con su madre biológica después de años, podría ser una excusa válida para llorar. Podría. Sin embargo si lloras viendo Disney Channel, para ser más específicos, Los Hechiceros de Weverly Place, esta claro que tus hormonas están algo más que alborotadas.
Y mis hormonas están ahorita tan o más aceleradas que yo. Sí, todo gracias a esos días. Esos días donde sientes que puedas saltar el doble, reír el triple, y llorar el cuádruple de lo normal. Esos días donde maldices un instante, y pides perdón al siguiente. Esos días donde una hora lo quieres ver, y a la otra te aburriste. Esos días donde no encuentras nada, y revolviste todo. Esos días donde tus energías suben y bajan como la bolsa de valores. Esos días, donde suspiraste y luego puteaste, a la vez.
Esos días donde te sientas a releer cada entrada de tu blog, desde que comenzó, y sin darte cuenta, exactamente, a la décima entrada, estás llorando.
Como odio esos días.
1 comentario:
Ya somos dos.
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