La ventana se abrió de la nada a las once de la noche, mientras Cuéntame resonaba en su ipod, y esta vez, ella no pudo resistir. Esta vez María Claudia le hizo caso al corazón y dejó de lado la razón, siguiendo sus instintos por primera vez en el año. Perdió el camino que había decidido tomar, y se dejó llevar.
Sí, llegó ese punto donde sabia lo inevitable que sería ignorarlo.
Sí, llegó ese punto donde sabia lo inevitable que sería ignorarlo.
Ella ha vuelto a vivir, porque recordar es eso: Volver a vivir.
Y a ella cómo le encanta volver a vivir.
Y no creas que será como antes fue, ahora tendrás que irte ganando...
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