30 enero 2010

No, comprende, no.

¿Por qué alguien se empeñaría tanto en gastar un año, y un mes, intentando convencerte de lo bien que te podrías ver con algún buen amigo que nunca cruzó por tu corazón?

Es estresante. Al principio sólo sonríes, te lo imaginas, y ríes. La idea inclusive te parece graciosa. Sin embargo, luego que te la repitan sin cesar comienza a fastidiarte. Ahora sólo asientes, y dices: No, no creo. Después que la cadena sigue, das una de esas miradas de: Basta, y cambias de tema. Sin embargo, no para, y las miradas de 'basta' no sirven. No funcionan. Y te cansaste, por lo que a la siguiente vez que lo vuelve a repetir la miras y le dices: ¿No te gustará a ti? Imagínate, se verían lindos, si ya no me gustara alguien, créeme que lo tomaría como opción.

Mientes, y santo remedio. Santo remedio.

Te quiero y agradezco que compartas tus ideas románticas conmigo, pero no. Comprende, mis gustos no se instauran porque lo digas siete días a la semana 24 horas al día, lamentablemente no funcionó antes, y no creo que funcione ahora.

No hay comentarios: