29 enero 2010

Estúpidos sueños.

¿Qué es lo que más odio aparte de no poder dormir?
Poder dormir y soñar. O al menos tener esos sueños, donde todo es muy real, muy vívido para imaginarlo.

Y aún queda el eco de un par de voces en mi cabeza, varias voces en mi cabeza, reprochándome traerlo de vuelta a mi vida -en la ficción claro, o sea en mi estúpido sueño- lo que hizo que cada uno sacara palabras a la luz, ya demasiado tarde.

Porque demasiado tarde, siempre llega, y más temprano de lo que se puede imaginar.

Y aún queda una frase no literal, que no logro comprender.

YA MURIO.

¿Qué murió? Ay. Malditos sueños que me despiertan con el corazón en la garganta y unas terribles ganas de no soñar nunca más.

No hay comentarios: