A veces nos cagan por primera vez, y el mundo se nos viene abajo, con la etiqueta de desamor. Otras veces, buscamos el amor que alguna vez creímos estaba ahí, sin embargo lo perdimos. Otras, tu gran amor decide irse de tu vida. Y otras, simplemente quien creías el amor de tu vida, no te corresponde.
Yo viví una de esas situaciones, y sí, los días grises inundan tu vida, los pensamientos masoquistas abundan, y los sueños no pueden contra las pesadillas.
Yo viví una de esas situaciones, y sí, los días grises inundan tu vida, los pensamientos masoquistas abundan, y los sueños no pueden contra las pesadillas.
Y sientes a todo tu explendor que ese es el fin del mundo.
Sin embargo cuando priorizas tu vida, te das cuenta que un bajón en el amor, no es el fin del mundo. El fin del mundo es cuando te levantas de mal humor a las siete de la mañana, después de acostarte a las 3. Discutes con tu mamá, como si fuera tu hermana porque ambas están de un humor de perros, y en plena calle ella te dice que ya no quiere que la acompañes. Y tu realmente quieres quedarte en casa y dormir, sin embargo, no le vas a dar el gusto porque ya estás a mas de dos cuadras y la flojera te mata. Aparte no quieres escucharla oír que eres desconsiderada, así que la sigues.
Cogen un taxi, porque están tarde y no pasan micros. Ella reniega, y tú sólo ves su expresión facial, sin escuchar palabra alguna porque la música esta que revienta tus oídos. Retienes la risa, hasta que finalmente llegan al hospital. Después de media hora sentadas, comienzan a hacer bromas, y el mal humor se te va. Igual estás cansada y cuando ella entra a hacerse la biopsia, intentas dormir un poco, pero no puedes. Luego sin darte cuenta estás bailando en medio del pasillo, las enfermeras te miran raro, y tú atinas a sonreír y a maldecir al doctor que se demora mas de cuarenta minutos atendiendo a tu mamá.
Cogen un taxi, porque están tarde y no pasan micros. Ella reniega, y tú sólo ves su expresión facial, sin escuchar palabra alguna porque la música esta que revienta tus oídos. Retienes la risa, hasta que finalmente llegan al hospital. Después de media hora sentadas, comienzan a hacer bromas, y el mal humor se te va. Igual estás cansada y cuando ella entra a hacerse la biopsia, intentas dormir un poco, pero no puedes. Luego sin darte cuenta estás bailando en medio del pasillo, las enfermeras te miran raro, y tú atinas a sonreír y a maldecir al doctor que se demora mas de cuarenta minutos atendiendo a tu mamá.
Y aquí es donde viene el fin del mundo. Cuando tu mamá sale con una sonrisa, satisfactoria, diciéndole que esta vez no le dolió absolutamente nada, sin embargo en medio del camino, su voz se pone un poco turbia y recuerda algo de lo que pasó dentro de la sala.
-Estoy preocupada. -Dijo.
-¿Por qué? ¿No se supone que el otro examen era el preocupante...y este era solo para verificar un pequeño tumor que parecía ser benigno?
-Si, bueno, se supone, pero no sé, yo no estaba preocupada hasta que el doctor dijo que si esta prueba sale negativa, es porque algo anda mal.
-Si, bueno, se supone, pero no sé, yo no estaba preocupada hasta que el doctor dijo que si esta prueba sale negativa, es porque algo anda mal.
-Entonces ¿Tienes que salir positivo?
-¡No! Si sale positivo es porque tengo cáncer.
-¿Entonces?
-Si sale negativo, quizás sea porque igual tengo cáncer.
Y mi corazón se detuvo. Es en esos segundos donde sabes que el fin del mundo no lleva la etiqueta de desamor. Lleva la etiqueta de terror, terror a la posible sentencia de muerte de alguien que te dio la vida diecisiete años atrás.
El fin del mundo, comienza con un presagio que te tumba en tu cama sin tener ganas de nada. Te quita las sonrisas, y la voz de alegría.
El fin del mundo, es terror.
El fin del mundo, comienza con un presagio que te tumba en tu cama sin tener ganas de nada. Te quita las sonrisas, y la voz de alegría.
El fin del mundo, es terror.
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