07 enero 2010

Reflexiones en una noche de lluvia.

Hoy tengo ganas de escribir

Escribir hasta que amanezca. Tengo ganas de descifrar el destino, e intentar comprender por qué juega con nuestras vidas a su antojo. ¿Realmente hay alguien para nosotros? ¿De seis billones de almas, de todas por las que pasamos en algún tipo de romance, sólo una es la indicada para nosotros?

No lo sé, a veces creo que el destino es una excusa patética para nuestros errores, para nuestras caídas. O para lo que queremos hacer, creer. Sin embargo otras veces, otras veces pasan algunas cosas que me hacen creer que de alguna u otra forma la vida nos empuja al camino del cual a veces huimos, o no queremos regresar. Y son esos días en los que creo que hay una media mitad, partida con la exactitud con la que nuestro corazón partió al nacer.

Y esa es una mitad que espera, y que se sentirá incompleta hasta que se junten.

¿Existe el destino? Y si yo quiero huir de él, ¿Puedo?

El destino. Mira tú a lo que me llevas a hablar en una noche de lluvia.

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