¿Eres feliz, mamá?
Y no sé en que punto de la noche llegamos a ese tema. Quizás fue porque con Christian hablé de mi mamá, tanto como mi corazón lo sentía esa noche. Así que cuando llegué a casa, las ganas de hablar con ella se expandieron aún más, sin embargo sabía que encontrar un momento madre hija como los clásicos, era algo difícil, más con su locura y mi paciencia.
Por lo que la conversación se desvió al tema que tenemos en común: Chicos. Le conté de uno en especial, y de que en esos momentos, no me daban ganas de verlo (quizás por mi señor grano) y su respuesta, debo confesar que esperaba más comprensión, quizás un por qué, o una explicación a mi rápida manía de aburrirme de los chicos que creo que me gustan, su respuesta fue tan fría, como un baño de agua helada.
Claudia, ¿Si los alejas a todos, qué esperas?
No sé ma, no sé por qué me aburre todo ¿Y si alguna vez dejo ir al indicado?
No te preocupes, porque si es el indicado regresará algún día.
Sonreí.
Si, supongo que si es el indicado no tendré ningún miedo, y sobretodo no lo alejaré.
Exactamente. -Respondió ella.
¿Y si me vuelvo puta?
No digas eso. Aparte si ocurre eso, te da una enfermedad y te mueres a los cinco años.
No, no, no me refiero a ese tipo de puta, sino la puta que quiere a todos pero a ninguno.
No es que quieras a todos, sino simplemente no quisieras perder.
No comprendo.
Tú eres muy competitiva y todo quieres ganar, todo quieres tener, y aún cuando no te importe, el no tenerlo te hace quererlo.
Caprichos.
Exactamente.
Tú también eres así, no?
Hubo un silencio eterno.
Si.
¿Y si me vuelvo puta?
No digas eso. Aparte si ocurre eso, te da una enfermedad y te mueres a los cinco años.
No, no, no me refiero a ese tipo de puta, sino la puta que quiere a todos pero a ninguno.
No es que quieras a todos, sino simplemente no quisieras perder.
No comprendo.
Tú eres muy competitiva y todo quieres ganar, todo quieres tener, y aún cuando no te importe, el no tenerlo te hace quererlo.
Caprichos.
Exactamente.
Tú también eres así, no?
Hubo un silencio eterno.
Si.
Después desviamos el tema a tendencias sexuales, nuestros mil y un chicos (sentido figurado, claro) y demonios de esos. Hasta que llegamos a lo que yo sería algún día, quizás una famosa escritora, quizás una excelente comunicadora, siempre pensando en grande, y ella siguiéndome el juego.
Lo importante de todo es que seas feliz. -Me dijo.
¿Eres feliz, mamá?
Y lo pensó un rato, lo más probable era que dijese que si, sin embargo ella tan impredecible como yo, dijo:
No.
Hablamos de las razones, del trabajo por necesidad y no por gusto. Del lado intacto de su cama. De la cantidad de amigos que tenía, y que ninguno de ellos podía llegar a enamorarla. Y de su sueño frustrado de una casa lejos del mundo que algún tiempo atrás destrozaba sus mañanas.
En esos momentos recordé que horas antes, yo le había dicho lo mismo a Christian, que yo sabía que mi mamá no era feliz, y que la soledad se apoderaba de sus días más que cualquiera. Porque a ella la conozco, 'como si la hubiera parido'
Cuando yo sea millonaria... -Le dije.
Risas.
...bueno, cuando sea una escritora famosa, y tenga mucho dinero te compraré una casa.
Y de paso un marido. -Añadió con una sonrisa.
Así fue como pasamos un raro pero lindo momento, madre-hija. A su estilo, a mi estilo. Todo loco e inesperado.
Te amo Erickita.
Te amo mamá.
Te amo mamá.
1 comentario:
Simplemente me encanto♥
Que post para mas sincero y simple , como los que jamas dejan de gustarme.
"...bueno, cuando sea una escritora famosa, y tenga mucho dinero te compraré una casa."
Eso lo seras porque talento y ganas te sobran :) y no olvides que siempre me veras primera en la fila de autógrafos de tus libros ;D
Tequiero!
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