Se vino el cargamontón.
Siempre que mis días de risas y mariposas alrededor abundan, la vida se encarga de equilibrar mi suerte de una manera abrupta y hoy fue un claro ejemplo que el equilibrio mundial existe.
Me levanté con una sonrisa en el rostro, aunque a penas había dormido un par de horas. Cantando, y bailando, dejando en el pasado a una María Claudia que quizás meses atrás hubiera estado de mal humor, maldiciendo el reloj, y queriéndose esconder del día.
Sin embargo la vida se encargó de recordarme que dentro de mí aún se esconde esa pequeña, esperando el momento preciso para salir, botando pensamientos al por mayor, hundiendo la razón de a pocos, con preguntas e inseguridades que vienen al caso, y que me persiguieron durante todo el maldito día.
Ya he arruinado todo una vez hace un par de años, y esta vez sé que no quiero que sea así porque no lo quiero fuera de mi vida. Pero los miedos de en serio equivocarme con lo que quiero me carcomen por completo. ¿Si esto es un error? Porque quizás hubo una razón por la cual...
Dios. Basta. Deja de pensar y que las cosas fluyan.
Y hoy dejando que las cosas fluya, nos inundaron con recuerdos desde 1999. Reocorde primeras palabras, primeras amistades. Sí, cuando las cosas se ponen sentimentales, atino a ponerme igual de sentimental, pero una vez que siento que algo más grande que yo, tiendo a irme al otro extremo, tiende a salir la María Claudia que no quiere ese sentimentalismo, y que si siente que si estará allí, se alejará por completo. Quizás ahora entiendas.
Por si fuera poco, mi papá se molestó por olvidarme de decirle un par de asignaturas pendientes, dice que ando en el aire, y que vuelo muy alto. Creo que es por su miedo a que caiga, y no pueda ajustar el paracaídas antes del golpe.
Por si fuera poco, mi papá se molestó por olvidarme de decirle un par de asignaturas pendientes, dice que ando en el aire, y que vuelo muy alto. Creo que es por su miedo a que caiga, y no pueda ajustar el paracaídas antes del golpe.
Bueno papi, no estoy volando. No estoy soñando. Esto es real. Y esto va al ritmo que debe de ir.
Y ahora sacudo la cabeza, , mientras miro la carta que tengo que quiero pero no debo leer aún.
Hablar con él, se siente bien.
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