No sé porque en el instante en que sonreí, comenzó la avalancha de pensamientos.
Esto era lo que quería, el cariño, la dulzura, las maripositas, eso era lo que sentía, pero, supongo que cuando llegas al clímax de una sensación, lentamente se apaga, para volver a subir.
Yo y mi montaña rusa de malditas emociones.
Eso me vuelve loca, loca, loca, porque las dudas me atacan en la soledad, sin embargo cuando hablamos, todo parece tener sentido.
Como ahorita, que todo parece cobrar de nuevo sentido.
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