O el que no come, ni deja comer.
Siempre hay un par de estos en cada historia, aquel que no te quiere para él, pero tampoco para otro.
Llevo un par de meses analizando esta teoría en muy, muy diferentes casos.
Como en el que la chica tiene al chico que quiere, y sin embargo, perder al otro chico que quiere, es algo que le revienta el alma. O en el que no sabe que quiere, y se enreda torpemente en sus telerañas, teniéndolas a todas, teniendo a ninguna.
Aquí se mezcla l la costumbre, el deseo mudo y tu nombre con indelebre en el libro de su vida. En uno de los capítulos más hermosos, y a la vez igual de dolorosos.
¿Y qué sucede cuando decido arrancar esas páginas?
Tu nombre desaparece.
Sus nombres desaparecen.
Tu nombre desaparece.
Sus nombres desaparecen.
Quizás no suene tan malo, a fin de cuentas es algo que nunca se deseo, o al menos no tanto como para hacerlo conocer, pero una vez en práctica, puede llegar a ser aterrador, ¿No?
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