19 octubre 2009

On sleepless roads the sleepless go.

Sábado 8 p.m.
Y la noche comenzó lenta.

Al parecer la mezcla de no alcohol en la sangre, y aburrimiento eran la dosis perfecta para una noche imperfecta. Una que duró casi hasta las tres de la mañana, cuando después de un par de historias de terror, anécdotas que ya no causaban risa, y chistes sin sentido, las luces se apagaron, y comenzaron los shots de ron puro, junto con los 'yo nunca'.

El resto fue historia, y una que otra larga conversación.
Ahorita no siento mi cuerpo, no siento mi rostro, tengo sueño porque no he dormido nada en absoluto. Sin embargo, no me arrepiento de este insomnio obligado, porque esta noche me di cuenta que el tiempo pasa y aún cuando todo cambie, ellas no, y quizás de lo único que me arrepienta en mi vida, sea no haberlas conocido antes. No haberlas gozado desde que tenía uso de razón,o haber desperdiciado un buen momento.

Momentos. A veces son muchos, y no significan mucho y otras pocos, pero increíblemente dulces. Aquellos son los momentos a los cuales a veces quiero regresar. Los años maravillosos, donde sientes que el cielo es el límite, y aquellas horas no pueden mejora sin embargo el presenta elimina los buenos recuerdos, y me doy cuenta que estos son mis años maravillosos, con o sin las personas que tiempo atrás fueron una gran parte de mi.

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