11 octubre 2009

Recuérdame en el olvido.

Día 4.

No quiero poner mucho de este día, porque, simplemente porque fue el día donde los recuerdos carcomieron mi cabeza al máximo.

Descubrí que hay amistades que quizás nunca vuelven a ser lo que eran, y que lo único que a veces queda, es alimentarla de recuerdos, para no sentir que se perdió por completo.

Descubrí que un par de horas en un bus, te pueden acercar mucho a una persona, y que aquella persona puede ser mas parecida a ti de lo que te imaginas.

Descubrí que no quiero olvidar cada momento que inició en 1999, y tampoco cada momento que viví con ellos.

Los mejores amigos que se que serán irremplazables.

Y bajo el fuego, y la fría noche, le pedí que me prometiera que nunca dejaríamos de ser amigos.

Ya perdí a uno, y no quería perderlo a él.

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