Y la noche comenzó con electropercusión, un promedio de quinientas personas y Gian Piero Diaz robando suspiros, con una sonrisa en el rostro y el micrófono en mano. Era definitivo, aquella era la mejor bienvenida oficial a mis próximos cinco años de vida universitaria, que pude tener.
Con, literalmente, pocas palabras, nos advirtieron lo que ya sabíamos. Se vienen los años que marcarán lo que seremos. Nuestras metas, nuestros logros. Y si queremos ser los mejores, debemos dar lo mejor de nosotros. Me gustaron las palabras que emplearon, el no tener límites, porque yo siempre
Sin embargo, en esos momentos yo escuchaba y miraba, claro. Miraba al primer tercio de mis futuros compañeros porque entre esas caras vistas y no vistas, estarían buenos amigos (jamás comparados con ellos), algunos más indiferentes, quizás uno que otro loco, e inclusive futuros amores y desamores. Caras sonrientes, deprimidas, rostros que expresaban anhelos, y otros que expresaban cansancio. Y alguna de esas quinientas personas, estoy segura, marcará mi vida.
Ahora a esperar descubrir quién.
Ahora a esperar descubrir quién.
Y la noche terminó con la misma electropercusión que me fascinó desde el comienzo.
Y acá serán testigos de sueños cumplidos. De sus sueños cumplidos.
Bienvenidos cachimbos 2010.
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