23 octubre 2009

Nisperada.

Nadie lloró, sin embargo cuatro horas, llenas de juegos, anécdotas, un par de videos profundos, testimonios, recuerdos, canciones y fuego, hicieron que la nostalgia llegara a su tope máximo.

Y aún cuando siempre se llega a un punto donde quizás la palabra integración no se solidifique por completo, hay momentos en los que un par de palabras pueden cambiar la manera de ver a una persona. Lamentablemente, este año recién me di cuenta y me arrepiento no haberme dado la oportunidad de conocerlos. Conocer increíbles personas, desde las que parecen ser más reservadas, hasta las que parecen que exhalan locura. De las que me enseñan a ser mejor persona, hasta las que me enseñan de la vida. De las que enseñan que la amistad era como aquella fogata que ardía sin control. Difícil de prender, y ardía en su máxima magnitud. Yo quiero ser ese fuego, y quiero que las amistades que sembré crezcan con los años, no se pierdan.

Y después del colegio, una reunión, después de llegar abrir la puerta de mi casa me doy cuenta que algo había sido raro esta noche, y es ese sentimiento raro que recién te percatas de la poca importancia que le habías dado a alguien a quien quizás le dabas en extremo.  El ciclo de la vida, las cosas te importan y luego, como si soplaras, dejan de importarte.

Ahora a dormir.

Quedan menos de 40 días.
Que comience la cuenta regresiva.

1 comentario:

Katy dijo...

A aprovechar cada segundo de esos 4o dias :)

casi me sacas un par de lagrimas .