Día 3.
Ni bien se ocultó el sol, el día se sintió más azul que lo habitual.
Yo, y mi torpeza habíamos batido récords, a Clau, le rompieron el corazón, Daniela tuvo una de las peleas más fuertes en su relación, otro par de parejas discutían, mientras que sólo una de las siete, estaba sonriendo en su esplendor. Y esa fue la noche en que Ale rió más de lo normal y Andrea se quedó una hora mirando las estrellas, con una voz que enternecía su corazón.
Yo recibí un mensaje que me hizo suspirar y al menos me robó una sonrisa, un par de minutos.
Quizás la causante fue la luna, que se escondió más de lo normal, y con ella el buen humor de la mayoría de corazones latientes.
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