16 octubre 2009

Pegadito.

Él sigue con la eterna paciencia que no recordaba, tenía, y yo con las dudas exitenciales de toda mi vida. Él me roba un par de sonrisas, y vuelvo a dudar.  Él va por la vida enamorándome, y yo sigo dudando.

Sin embargo, él desaparece un par de minutos, y ya lo extraño.
Y no hay duda alguna que corrompa esa oración.

Con su aquella forma de enamorarme tan única, y especial.

Pegadito. Despacito. Así te quiero, yo.

No hay comentarios: