27 noviembre 2009

Ni por MySpace.

Dos semanas, precisamente, que no sé de ella.

No ha dado rastro de vida, yo no la he llamado, ni la he buscado en estos catorce días. Y no por orgullo, porque cuando quiero realmente a alguien mi orgullo va directamente al tacho; sino porque ella me lo pidió. Y me advirtió que después de leer su mail, no quería que la llamara, ni que la buscara. Quería estar en paz con su hijo, y de mi apellido no quería saber más.

Volvió a alejarme de su vida, por pensar sólo en sus caprichos, en lo que es bueno para sus treinta y tantos años de vida egoísta. Sí, ella me aleja ahora que tanto me necesita, y lo peor, es que me esta acostumbrando a no necesitarla, aún cuando hay noches en que oír su voz, se volvía una necesidad. Y han existido días que no podía con mi alma y he sobrevivido.

A este paso culminaré el mes, y si sigo con buen ritmo, llegaré a  Diciembre sin recordar lo que tanto me hirió en Noviembre.

Pensar que siempre dicen que una madre es indispensable en la vida de una adolescente. Por lo visto yo soy un claro ejemplo que no.

Sí, yo siempre soy un claro ejemplo de contra ejemplos.

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