24 noviembre 2009

Agua y Aceite.

Quizás si nos dejan más de 48 horas encerradas en una misma habitación terminemos por jalarnos los cabellos que aún conservamos.  Micaela-soy-princesa, aunque a veces sea toda una diablita, y yo María Claudia-tu-hermana-mayor, aunque a veces te quiera patear.

Sí, siempre deseé tener hermanos, y después de Paulito (8) y Giulio (7) que Mica llegara fue increíblemente bueno, -lo supe a largo plazo- y a la vez increíblemente...raro -esto, lamentablemente lo supe ni bien nació.

Yo estaba acostumbrada a ser la única niña en la familia, la engreída, la hijita de papá, la verdad no todo cambió, sin embargo la llegada de Mica desvió la atención, y cada que buscaba a mi papá lo encontraba idolatrando a la nueva bebé. Si, al principio no fue tan bueno, sin embargo conforme fue creciendo, aprendí que la familia no es de uno, la familia es de todos, y en la familia se comparte. Que mi papá, aún cuando lo deseé mucho, no es sólo mi papá, sino también su papá.

Con ella aprendí a compartir, y aprendí a conocerla. Se que desea ser una verdadera princesa y sueña con algún chinito que le cumpla sus caprichos. Se que adora el rosado con la misma intensidad con la que odia el desorden. Y yo, bueno, yo soy la desordenada y es en esta parte de la historia donde ocurren las peleas, sin embargo  he aprendido a querarla, a compartir momentos con ella, he aprendido que sus sueños alguna vez fueron míos, y que a fin de cuentas, nos tenemos que aceptar.

Te amo Mica. Eres la hermana que nunca soñé, sin embargo que aprendí a querer.

FELIZ CUMPLEAÑOS PRINCESITA.
(Mañana todo volverá a la normalidad, pero ten en cuenta que te quiero con toda el alma)

Ahora vuelvo a la guerra, nosecuantos niños, mucho rosa, mucho morado, y aún se escucha el eco de: TRES HURRAS.

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