¿Nunca han tenido un sueño que parezca más realidad que fantasía? ¿O que aún cuando sabes que es fantasía, quieres vivirlo como si fuera realidad? Sí, después de no se cuanto tiempo de varios cortometrajes inconcientes, volvieron a mis noches esos sueños.
Sabía que no eran realidad, sin embargo el sentirlo tan cerca de mi, produjo una reacción contraria a lo que yo habría hecho. Y aún cuando lo vi, y lo sentí más real que la fantasía, mi sueño no se centró en él, se centró en mi corriendo tras alguien que necesitaba encontrar aún cuando sabía que lo más probable era que me hiriera.
Se centró en mi hombre misterioso.
No sé la razón, pero necesitaba alcanzarlo. Aún cuando no tenía armas para enfrentarlo, quería encontrarlo porque sabía que, dentro de todo, eso era lo que él quería y lo que él necesitaba. Sin embargo huía porque era lo mejor que sabía hacer.
Él era un cobarde disfrazado de caballero y aún cuando en el sueño, me era repulsiva su forma de ser, me importaba, y quería salvarlo.
Él era un cobarde disfrazado de caballero y aún cuando en el sueño, me era repulsiva su forma de ser, me importaba, y quería salvarlo.
Desperté, mientras corría por el pasadizo que segundos antes él había corrido. Desperté con el corazón en la garganta y un pequeño rayo de sol atravesando la ventana. Desperté de cabeza en mi cama y con las ganas de ver su rostro.
Desperté con ganas de seguir soñando.
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