No puedo dormir. No puedo dormir y es porque toda la noche me la pasé pensando en qué estaría haciendo en los momentos en que yo bailaba. Quizás dormía en el sofá de la casa de su amiga, cansado por su ajetreado día. Quizás bailaba con las mismas ganas con las que yo, a larga distancia, bailaba. Quizás
payaseaba con sus amigos, y amigas. Quizás jugaba vikingo. Quizás aún seguía ahí...quizás.
Quizás lo extrañé.
Ahí va, lo admito, pero tengo tanto miedo de mi propia inestabilidad que a veces siento que dejarlo de lado, sería lo mejor. Por su propio bien, porque no sé en qué momento me entre la locura y mis no ganas de nada actúen contra lo que en realidad quiero, y después sea demasiado tarde como para remediar errores.
Porque él es en estos momentos mi asignatura pendiente, una que quedó en stand by tres años atrás, y se retomó con su aparición y varios meses de entrar en confianza. Porque él va al ritmo que necesito para no acelerar mi sistema nervioso, siendo paciente con mi impaciencia, tolerando mi intolerancia, y aguantando mis manías.
Porque creo que lo estoy comenzando a querer desde hace un poco de tiempo atrás.
¿Creo? No, no creo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario