01 febrero 2010

Promete que regresarás, mañana.

Sus ojos.

Eso fue lo primero en que pensé en cuanto lo vi llegar.

En ese momento las ideas que había tenido acerca de, sin querer, ser capaz de sabotear un buen momento a su lado, se habían ido. Las ideas de que todo sería muy aburrido, desaparecieron, como también el sueño que tuve, donde al momento de saludarlo y decir su nombre con una sonrisa practicada horas antes frente al espejo, lo miraba, y decía su nombre. Felizmente que antes de llegar al clímax del caos, mi mamá me despertó. Así de rápido, cuando sus ojos llegaron, mis dudas se fueron.

Y aún cuando debo admitir que se que me sonrojé un par de veces antes de agarrarle la confianza debida. Un par de minutos después la química fluyó como el amazonas fluye por nuestra selva. Sencilla, y mágicamente.

Él se sentó en el sofá, y me dio el helado prometido. Un pezziduri que esperaba fuera tricolor, sin embargo me sorprendió al ver que era sublime. Y digo que me sorprendió porque aún cuando me gusta el helado, el de chocolate, sinplemente, no. Sin embargo, creo que fue que lo probé con él, lo que hizo que tuviera un sabor especial. (Aparte de echarle como que medio paquete de grajeas).

Piero. -Dije con una sonrisa.- Tengo una mala noticia...

¿Cuál es?

 Eh, mi papá me llevó a ver Avatar el viernes.

Ah, no te preocupes, ya la he visto también.

¿En serio? Entonces, podemos ver la peli que quiera?

Claro.

Tengo la película perfecta, te hace llorar, te hace reír, te hace sentir...es es...

¿Adivinan cual es?

He visto The Notebook unas diez veces, sin mentir. Sin embargo esta vez fue diferente porque la vi con alguien diferente. Su sentido del humor la hizo diez veces entretenida, y aunque esta vez no lloré, cada segundo valió la pena. Porque reímos, bromeamos, hablamos...inclusive llegamos a tocar esas épocas, con toda la naturalidad del mundo. Me llegué a sentir muy cómoda, aunque debo admitir que cada vez que lo veía fijamente a los ojos, me perdía un poco, me desorientaba.

Había olvidado esa chispa tan propia que solía tener, esa aire a saberlo todo. Ese aire tan, tan único.

Pero el hechizo no es eterno, o al menos a mi no me gusta así. Desorientarme mucho, quedarme perdida en sus ojos. Eso, eso me hace sentir frágil al momento, y siempre he odiado esos momentos de vulnerabilidad. (Que siempre terminan en una discusión, para variar. Exceptuando esta vez claro, que su buen humor camufló mis ansias).

Después que terminó de The Notebook, vimos I love Money, nos reímos, hicimos zapping y luego nos quedamos viendo The Bing Bang Theory. Seguimos riendo, hasta que llegó el momento de salir al gimnasio.

Él se fue con su skate en mano, y la promesa de regresar la próxima semana. Una sonrisa en mano, y su magia en mi.

2 comentarios:

Katy dijo...

Awwww se ve que la pasaste lindoo :)

MC dijo...

Si, se podría decir que fue un día...mágico :D