Lo extraño.
Extraño que me cuente sus aventuras y que se burle de mis desaventuras.
Extraño que me haga reír hasta llorar, y yo hacerlo renegar hasta putear.
Extraño sus visitas y nuestras caminatas por el mundo.
Extraño su mirada de "Te conozco", y mi respuesta de "Te odio".
Y sobretodo extraño ser su hermanita, pero ¿Qué puedo hacer? Quizás todo sí tenga su final, y nada dure para siempre.
Ni siquiera ese tipo de amistad que imaginé eterna cada día de mi vida, hasta que me di cuenta que todo cambió.
O que al menos así lo siento yo, como si estuviera cada día un poco más lejos de mi y de lo que éramos: Dos infaltables amigos que podían hablar horas y horas de la vida.
Dos eternos hermanitos.
Dos eternos hermanitos.
1 comentario:
tal vez podria ser la mas indicada para hablar de temas de amistades , distanciamientos y realidades .
Aunque la frecuencia no sea la misma , cuando una amistad es verdadera siempre perdura.
Saludos!
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