¿Saben qué es lo mejor de un mal día?
Tener un amigo que lo haga bueno.
Él estuvo en mi lista de amores, sin embargo, creo que dentro de mi siempre supe aún cuando no lo quería en mi vida de esa forma, lo quería en ella. Simplemente quería que estuviera en mis días, aún cuando al principio sonara una de las ideas más egoístas jamás ocurridas en mi cabeza. Sin embargo, ahora que todo esta claro, ahora que los sentimientos pasaron. Ahora que sabe qué siento, y ahora que sé que no siente, él sigue escurriéndose en mis días como un gran amigo. Una gran persona que me aconseja y me ayuda a batallar contra la tristeza, en días como estos donde mi corazón queda con un par de moretones. El es de esas personas que necesitas a diario para subsistir, de esas personas que te roban sonrisas públicamente, y no sólo cuando estás en tu cuarto recordando algún buen momento.
Él es completamente bromista, un poco menos gracioso, algo sentimental, mucho más fastidioso, un payaso total, un mono.
Él es como el hermano mayor que siempre quise tener.
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