Mi magia blanca se agota.
Mi papá me pide no meterme en el asunto, estar al margen de los problemas, pero siempre que se ha tratado de mi mamá, siempre que se ha tratado de ella combatiéndolo, ha sido imposible alejarme. Ha sido girar la vista y evitar verla. Así que ahora me prepararé para lo que viene. Le daré lo que queda de mi, y ella dará todo de si. La apuesta es alta, y la recompensa es la felicidad.
Ambas mas unidas que nunca, y mi papá sigue pidiéndome que no me meta en sus asuntos, sin embargo el amor que le tengo a mi mamá me condena a estar a su lado.
En estos precisos momentos.
Ah. Siento que la garganta me quema, y mis labios sangran de privarlos de tantos adjetivos para nada positivos.
Advierto que en cualquier momento habrá una explosión y la pelea no tendrá a ningún oponente masculino.
Advierto que en cualquier momento habrá una explosión y la pelea no tendrá a ningún oponente masculino.
Seremos ella y yo. Yo con la alegría matutina de pasar un buen momento familiar, y ella con el veneno del cansancio. Las palabras exactas para quebrar mi sonrisa, y las facciones precisas para aumentar mi mal humor a su máximo esplendor.
¿Dije algo de más más unidas que nunca?
Por favor, ahorita hasta un par de rocas son más unidas que nosotras dos.
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