09 marzo 2010

Alejandra y su psicología.

Podría narrar este día y describir la tranquilidad que visitar a César me traía,  el fastidio cuando supe que  seríamos más de cinco, mi sonrisa cuando ese fastidio en carne y hueso puso un pie fuera de la casa, mi risa cuando cogí el mando y todos volvimos al rodaje. Podría describir lo enamorada que me tuvieron mis amigos en la cocina entre risa y risa y mi fastidio regenerado -en mi interior- cuando mencionaban su nombre, sin embargo ya se fueron las gotas de ardidura.

Para bien o para mal, Alejandra y su efecto psicológico atravesaron mi cerebro y mi conciente, algo inconciente, le da la razón, fue uno de esos comentarios que cualquiera pudo haber hecho. Asi que ahora no hay razón, no hay excusa.

Y bueno, escribir de algo que no siento, sería no escribir, asi que ahora aprovecho el tiempo y rio, mientras ella deja de lado la cordura, y yo la jalo a mi locura.

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