19 marzo 2010

Stand by me.

Lo tengo en mis brazos, con un año y un mes más que la primera vez que lo cargué.

Hoy quería escribir de lo bien que me hace una dosis mensual de César y su paz, o la alegría que me trajo Christian al visitarme...podría escribir tanto, pero no.

En estos momentos mi corazón late, y es por el gordito que tengo en brazos.

Para algunos los perros son solo mascotas, para mi, él es familia y ahora tengo mucho, mucho miedo que algo le pase. Porque lo he visto crecer, he reído con él, he llorado con él y hasta he puteado con él.

Él tiene una parte de mi y ahora tengo mucho, mucho miedo de perder al único macho no congénito, a que no he tenido miedo de amar ni un segundo de mi vida.

A este gordito de cuatro patas que descansa en mis piernas.

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