11 marzo 2010

AY.

Dos de la mañana.

Escuché sus gritos y no hice más que correr al cuarto de mi mamá. Giulio ardía en fiebre, y lloraba de dolor de cabeza.

Yo tenía sueño, sin embargo el ver así a mi hermano evaporó toda gota de cansancio, y me dejó la impotencia plantada en primera fila. Impotencia de verlo llorar de una forma nunca antes vista, y no saber qué hacer para calmar su dolor. Impotencia de verlo retorcido en la cama, y sólo atinar a cambiarlo para llevarlo a emergencias y esperar.

Impotencia de no saber de medicina, ni un carajo.

Hace un par de minutos se lo llevaron a emergencias mi corazón parece que va a explotar. Camino de aquí para allá, de allá para aca y ahora espero que el agua caliente para bañarme y salir lo antes posible a darle el alcance a mi pequeño amor, a mi pequeño hermano.

Hoy iba a ver a mi promoción, y no saben las ganas que tengo de verlos, sin embargo Giulio esta mal, y esta vez no es uno de esos resfriados que pasan con las horas, esta vez es algo realmente grave y mi hermano vale cada hora que estaré cuidándolo.

Si, esta vez él esta realmente mal, al punto de llorar y decir: Mami, haz que pare por favor.

No hay comentarios: