"Yo... quiero que me enamoren. Ya, está dicho: me voy a dejar enamorar", dije decidida. Ella dio esa risa sarcástica, que casi había olvidado, y sólo atinó a decir "Ay, María Claudia"
Y sí, supe a lo que se refería: yo dejándome enamorar, ¿Qué clase de mal chiste era eso? Uno muy malo, sin duda alguna, porque el imaginar que yo, tan inestable, loca, bipolar, indecisa y jodida, me dejara enamorar, es lo más imposible que mis alborotados labios han podido pronunciar. Un muy mal chiste; sin embargo, debo admitirlo: hoy, por unos segundos, quise dejarme enamorar. Hoy, por unos segundos, quise que alguien me sorprendiera, que me fuera a buscar cuando menos lo imagine, que me llame cuando menos lo espere, que me cante aún cuando no quiera escuchar.
Hoy, por esos mismos segundos, me detuve a pensar en el amor como hacía tiempo no lo hacía: inoportuna y lentamente. Inoportuna y lentamente, ¡Quién diría! Irónicamente, así se da el amor: cuando menos lo esperas y con calma, sin prisas.
Y hoy, después de esos segundos, me di cuenta de la realidad: nunca me he enamorado, nunca he tenido un enamorado y la idea de que alguien me enamore, siendo sincera, no me es tan indiferente; sin embargo, no tengo prisa para que alguien lo haga.
Que llegue quien tenga que llegar. Que entre como mi amigo, si quiere; que entre como algo más, pero que llegue cuando menos lo espero. Que llegue cuando menos lo espero y que llegue sabiendo qué quiere.
Que llegue sabiendo qué quiere y que llegue sabiendo que eso que quiere, soy yo.
1 comentario:
:) acuerdate que lo que continuó en nuestra conversación fue que algún día llegará <3
Algún día. Ese día será increíble.
Ese día las dos gritaremos y después de algunos días saldremos los cuatro :)
Publicar un comentario