Y, de repente, zumbas.
En la colmeja de pensamientos, expirados en dulzura, que es mi cabeza, tú zumbas; yo te espanto.
En la colmeja de pensamientos, expirados en dulzura, que es mi cabeza, tú zumbas; yo te espanto.
Y te vas: rápida y sencillamente, tal y como la vida.
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