Los extrañaba.
Es en serio, cada parte de mi ser extrañó a cada uno de ellos: el seudomejor amigo, a la parejita de promo, al ludópata empedernido, a la colegialamejor amiga, a la sonrisas... a ellos. A mi con ellos. A ellos de nuevo. Y ya tuve la dosis de ellos que mi vida tanto necesitaba, el único problema es que su amistad es como una droga: una vez que la pruebas, no la quieres soltar. Y es que ellos son así: únicos, especiales, increíbles y maravillosamente maravillosos. Ellos son así, y así son mis amigos, mis hermanos. Y ya volví a probar su amistad, el único problema es que ahora no los querré soltar.
Porque hay amistades que el tiempo nunca puede borrar y la memoria jamás olvidará.
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