Estoy a un paso de colgar mi uniforme, y con él un par de amores, a punto de cerrar la puerta de escritorios escolares y clases de vagancia. Tengo un adiós en la mano, un par de lágrimas guardadas para el día de despedida y las increíbles ganas de que este año no termine.
Una vez alguien me dijo que las personas que marcarían mi futuro se encontrarían cerca de mí, yo sólo sonreí, y lo único que pude decir fue que en ese momento, las personas que más me importaban y que amaba con todo el corazón, se encontraban a kilómetros de mí.
Ellos se encuentran a kilómetros de mí. Y yo a kilómetros de ellos, por eso tengo tanto miedo de que esto termine, porque no sé si la frecuencia sea la misma, si el cariño se mantenga intacto y la confianza rompa fronteras. Porque aún cuando con todo el corazón deseo creer que sí, se que la realidad podría ser otra, y yo no me imagino perdiéndome grandes momentos de sus vida, o ellos de la mía. No me imagino, ni quiero imaginármelo, porque quiero que ellos sean testigos de mi vida, quiero que ellos me vean enamorarme, me vean derrumbarme, quiero que revienten mi cabeza con sus reproches, y me enseñen de la vida.
Si el destino decide alejarlos, iré contra corriente, y si logra vencerme, estoy segura que tarde o temprano los volveré a ver.
Si el destino decide alejarlos, iré contra corriente, y si logra vencerme, estoy segura que tarde o temprano los volveré a ver.
Una vez me pregunté, como sería si eso pasara, el destino se encargara de llevarme por otros rumbos, y un día la vida decide cruzarlo en mi camino, de nuevo.
Y qué hago con este miedo al futuro?
Y qué hago con este miedo al futuro?
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