Él tiene aún la receta para hacerme suspirar, y eso lo sé. Porque los ingredientes no son tan difíciles de conseguir. Lo difícil es lograr que el sabor que enamora, perdure, y que el viento no se lleve el encanto, y deje olvidado el desencanto.
Hoy ella me preguntó: ¿Por qué no?
¿Por qué no? Esa debería ser la pregunta que nos hiciéramos cada vez que dudemos
¿Por qué no arriesgarnos, si al final lo que no mata te fortalece?
¿Por qué no caer en la tentación, si al final igual vas al infierno?
¿Por qué no intentarlo una última vez, si ya lo hemos intentado varias veces?
¿Por qué no arriesgarnos, si al final lo que no mata te fortalece?
¿Por qué no caer en la tentación, si al final igual vas al infierno?
¿Por qué no intentarlo una última vez, si ya lo hemos intentado varias veces?
Arriesgarse es parte de vivir. Apostar es parte de ganar. Y ¿Por qué no? hoy, es parte de nuevas sensaciones.
¿Sabes? Esta vez no hay un no. Le respondí con una sonrisa.
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