Yo reía en el momento en que sus ojos y mis ojos se encontraron.
Hoy no esperaba verlo, mucho menos esperaba que mi corazón acelerara un par de latidos, y que mi estómago sintiera revueltas dentro suyo. No esperaba sentir aquella sensación de sorpresa y alegría que no sentía desde mi cumpleaños. No esperaba sentir el deja vú de un par de años atrás donde él me regalaba su victoria junto con un par de suspiros, y yo, acorralada ante tanto miedo, se los devolvía. No esperaba que me robara un par de sonrisas. Y mucho esperé quedarme dormida pensando en él.
No, no esperaba sentirme así, porque no lo planeé, ni mucho lo imaginé, porque mis sentimientos nunca avisan su llegada, aún cuando algunas partidas, son obligadas.
Y quizás sea tiempo de dejarme encontrar y abandonar a la niña de los mil amores, la pequeña que aún cree en los cuentos de hadas, y en el juego del amor, aquella que quiere apostar todo, menos su corazón. Quizás sea hora de dejarla, para crecer.
Y encontrar un amor que sea capaz de dominar la parte indomable de mi corazón, aquella asignatura pendiente que pueda sellarse con un beso que no fue, y un te quiero que quizás aún en su exilio siga latiendo.
What a beautiful mess, this could be.
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