09 julio 2010

Then, they went insane.

Después de cinco horas, con cinco amigas, y cinco botellas de alcohol, desahogando cinco meses de sufrimiento en la universidad, la locura había remecido por completo. La amistad, el amor y el sexo habían sido el tema principal de confesiones realmente inesperadas, la música había hecho lo suyo haciendo mover nuestros pies, caderas y cabezas de lado a lado sin control. Así que con una cantidad inexacta de alcohol y una conciencia muy frágil nos sentamos a descansar...unos minutos.

Ya, cada una diga algo que le moleste mucho. -Dijo Caro, con toda la adrenalina acumulada.

Todas nos miramos y sonreímos, era el momento perfecto para desahogarnos y con ese remedio mágico conocido como alcohol, iba a ser inevitable mentir.

Y comenzó el defogue.

¡Detesto ser un imán de bacanes! -Dijo Daniela.

¡Me jode demasiado que mi enamorado trabaje y no lo pueda ver! -Añadió Carito.

¡Odio a los escolares! -Dijo Katty en referencia a uno, no muy agradable, en particular.

¡Realmente me molesta que mi señor enamorado no se haya dignado a enviarme sms, llamarme o dar señal de vida en dos semanas! -Confesó Male.

¡Yo no sé que me molesta! -Bromeó Ana Claudia.

Y finalmente quedé yo.

¡Yo odio aburrirme tan rápido cuando el chico que me gusta esta ahí ahí ahí!. -Dije finalmente.

Todas alzamos nuestro cuarentavo (¿?) vaso de vodka y brindamos. Brindamos por el mal, no mal y stand by de amor. Brindamos por el estrés de los finales y por no haber pegado el ojo en siete días. 

Y finalmente brindamos por el fin de un ciclo que forjó las bases de una confianza que jamás pensamos tener el primer día que ingresamos a la UPC, el 22 de marzo. Sí, brindamos por nosotras. Y cada sorbo de ese vaso valió la pena.

Ahora si, a bailar. -Escuché y automáticamente me levanté.

1 comentario:

carlos dijo...

maria claudia lo mejor para vos besos