Y hoy tuve un minuto entero, con flashbacks de la semana de finales.
El domingo, durmiendo tres horas por andar practicando ensayos hasta que me sangraran los dedos.
El lunes, luchándola por entender a Tubino y la complejidad de la interculturalidad. Otra vez, dormí tres horas.
El martes, haciéndome amiga de los números para no jalar mate, me quedé por tercera vez, con tres horas de sueño.
El miércoles, ese miércoles que por estudiar historia y terminar el trabajo de introducción, hizo historia en mi vida. Leguía me quitó el hambre, Morales Bermudez me lo devolvió y Fujimori me hizo vomitar, dejándome pegar el ojo una mísera hora.
Lo peor fue que para mi mala suerte, el trabajo de introducción estaba mal, y el viernes tuve que despertarme a las siete en mi escritorio y terminarlo.
Fue la peor semana de mi vida y hoy tuve un minuto entero, con flashbacks de cada uno de esos días, mientras me devolvían mi final de historia y vi un gran 14.
Había aprobado el curso.
Quería besar al profesor, sin embargo siendo sólo 10 aprobados de 33, retuve mi felicidad hasta llegar a mi casa y saltar por todo rincón.
No biqueé ningún curso y mis notas se podría decir que son buenas.
Estoy feliz, y en estos momentos siento que no hay nada que me pueda frenar. Sí, hice sangrar mi cerebro toda una semana, sin embargo eso me demostró que si me esfuerzo lo suficiente puedo lograr lo que me propongo.
Y PRIMER CICLO CON TODOS LOS CURSOS APROBADOS, es otra de mis metas cumplidas.
Ahora, mi segunda meta, y la más importante del año y de este mes, se llama Hogar De Vida.
Y bueno, me voy a terminar de hacer el afiche que entregaré mañana, para la colecta, y algo que me emociona aún más es que pasado finalmente iré y compartiré ocho horas con cada una de esos pequeños que no puedo esperar por conocer.
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