Estaba a mi costado y yo me jaraneé más que nunca, ignorándolo por completo. ¿Y sabes qué fue lo mejor? Que tenía un montón de candidatos esperando para sacarme a bailar o invitarme un trago y él tuvo que morderse la lengua...aunque debo admitir que nisiquiera me importó, estaba demasiado ocupada destrozándome los pies bailando, como para pensar en idiotas.
Y suspiró.
Es que tu sabes, las Guillén tenemos ese nosequé en las noches de juerga nos hace querer ser el centro de atención y todos los idiotas, al menos esa noche, se pueden ir bien al carajo.
Palabras de Ericka Guillén, la Guillén más Guillén que llevo en mi ADN.
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