Ya lo hice hace dos ciclos y, esta vez, no lo volveré hacer porque ese momento ya pasó.
Ese momento... ya acabó, hace tanto acabó.
Y tal y como lo pensé toda la noche, los momentos vienen y van y tu simplemente los ignoras o, mejor aún, los vives. Si los ignoras, te condenas a la eterna duda del maldito "Qué hubiera pasado si...", a las melancolías de recuerdos que nunca serán y a quizases que jamás se afirmarán o negarán. Sin embargo, si decides vivirlos arriesgando mucho o poco, puedes ganar los instantes más perfectos dentro del baúl de imágenes Kodak que hay en tu memoria. Instantes que quedan, instantes que retumban, instantes, sólo instantes: tan imperfectos que terminan siendo los más perfectos.
Sí, si decides tomar cualquier momento, sin querer queriendo, lo puedes volver tan perfecto, pero si lo dejar ir, si lo dejas ir, ten en cuenta que la otra persona puede escoger vivir, contigo o sin ti.
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