Hablando de momentos, acabo de recodar el momento del sábado. Tú, como siempre, ahí: con un vaso de whisky en mano, de cerca, me cedes tus labios.
Más de cerca, yo te cedo... mi mano.
Más de cerca, yo te cedo... mi mano.
Una mueca tuya, una girada de rostro mía y, como nunca... y, como siempre, un beso... en la mejilla.
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