Esta ingrata, que vive y luego escribe, ha vivido, cantado, bailado, jaraneado, amigueado, familiado, tomado, tomado en exceso y vivido tanto, en estas ultimas semanas, que olvidó escribir. Así que sólo resumiré mis días con una frase que amé desde el instante en que la escuché: "La mitad de lo que hemos vivido hace mas ruido que el ruido de un cañon".
Y es tan cierto: los momentos que hemos vivido son efímeros, punzantes, penetrantes, impredecibles, pero, sobre todo, bombardeantes. Bombardeantes porque balean nuestra memoria a cada minuto con personas, palabras, acciones y contextos únicos, que nos toman de rehén y, antes de que lo imaginemos, nos meten en el adictivo juego de vivir.
Donde el camino es fructuoso y cada tanto, tenemos dos opciones: esquivar los momentos o, mejor aún, tomarlos y dejar que pasen por cada centímetro cúbico de nuestro cuerpo. Si los tomas, los sientes y es así como yo estoy pasando mis días: viviendo y sintiendo.
Los detalles vienen pronto, pero mientras lo resumiré a diversión, libertad, familia, amistades viejas, actuales y nuevas, mucho alcohol y un poco de poco control.
Y es tan cierto: los momentos que hemos vivido son efímeros, punzantes, penetrantes, impredecibles, pero, sobre todo, bombardeantes. Bombardeantes porque balean nuestra memoria a cada minuto con personas, palabras, acciones y contextos únicos, que nos toman de rehén y, antes de que lo imaginemos, nos meten en el adictivo juego de vivir.
Donde el camino es fructuoso y cada tanto, tenemos dos opciones: esquivar los momentos o, mejor aún, tomarlos y dejar que pasen por cada centímetro cúbico de nuestro cuerpo. Si los tomas, los sientes y es así como yo estoy pasando mis días: viviendo y sintiendo.
Los detalles vienen pronto, pero mientras lo resumiré a diversión, libertad, familia, amistades viejas, actuales y nuevas, mucho alcohol y un poco de poco control.
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