...pensando en tí.
Llegamos a Pato Paloma después de dos salidas, y no sé si fueron sus manos sobre las mías, mi sonrisa en su mirada, sus dedos bordeando mi brazo, mi cabeza recostándose en su hombro o su mejilla acariciando mi cabeza...que lograron que un par de corazones llenos de ternura eclipsaran Pato Paloma. Con el sol de testigo y una memoria errante que por primera vez, olvidó olvidar.
2 comentarios:
Me encanta esta entrada :D Bueno, es que principalmente aquí me he quedado leyendo. Un beso
Muchas gracias! un beso!
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