23 diciembre 2010

Roba sonrisas.

Te quiero, escribió la noche después de ir a Pato Paloma y aún cuando antes me robaba sonrisas, desde ese día no ha parado de hacerlo a cada minuto del día.

Sonrisas grandes, pequeñas, gorditas y chuecas; pero sobre todo, me roba las sonrisas mas puras que pueden emerger del fondo de mi alma, de esas que hacen retumbar cada milímetro de mi cuerpo y me hacen quererlo aún más. Como las de antes de ayer, amaneciéndonos viendo la luna sonrojarse vía web, o sobre todo como las de hace un par de horas cuando confesamos lo ya confesado, yo diciéndole que era él, él diciéndome que era yo...

...y tan naranja como el eclipse que marcó el inicio del verano, así me dejó el corazón.

No hay comentarios: