08 mayo 2011

Feliz día má...

Pude haber escrito de ella. 
Pude haber escrito de ella y de su valor al aceptar tenerme cuando apenas cumplía veinte. Pude haber escrito de ella y de la fuerza con la que me crió durante catorce años de vida. Pude haber escrito de ella, coraje reencarnado en mujer, madre ejemplar, eterna luchadora.

Y sí, en su día, yo pude haber escrito de ella; sin embargo, a la hora de la hora, mi inspiración migró. Y lo peor es que no fue por mi, es que fue por ella: mi madre. 

Por ella, yo fui incapaz de escribir de ella. Y es que ¿Cómo escribir de ella y sus te amos, cuando este día sólo sentí sus rechazos?

Cómo, mamá, cómo. ¿Cómo puedo escribir de un día de la madre que ni me permitiste darte?

Y tú, ¿Cómo excusas lo inexcusable? ¿Cómo excusas la preferencia incondicional que le tienes a quien no comparte ni una gota de tu sangre? ¿Cómo...? Maldita sea, mamá, dime cómo. Necesito que me lo digas, porque yo te amo, pero no comprendo tu raciocinio; sólo entiendo y siento tu rechazo. Porque  así es como me sentí en todo el día: rechazada... y yo que te amo tanto. Sin embargo, ya lo sé: mi amor no es suficiente. No cuando tú lo amas más a él: al quinto amor de tu vida, a tu tercera media naranja, a tu futuro esposo por decimocuarta vez. No lo es, cuando lo prefieres más a él. No mi amor no es suficiente menos cuando el día en que recuerdas lo que eres, te olvidas de mí y lo recuerdas a él.
Es el segundo domingo de mayo, má, no el catorce de febrero ni otro día para clichear del amor.

Es el día de las madres, es tu día y es por mi. Porque me trajiste hace 18 años al mundo y aprendiste el significado de cada letra de mamá conmigo, en cada pañal sucio, en cada biberón que rellenabas. Ser madre lo entendiste conmigo, no con él. Él no tiene tu ADN, él no comparte tus genes. Él no sabe qué es conocerte por 6570 días ni sobrevivir a cada uno de ellos,
Él, simplemente, no y, sin embargo, hoy lo volviste a preferir, como siempre.

Hoy me dejaste afuera de tu vida, con rosas en la cara y la alegría marchita. 

Y dolió, pero ya lo entendí: no soy yo, eres tú.
No soy yo, eres tú: siempre has sido tú, aún cuando piense que muchas veces fui yo, siempre fuiste tú. Disculpa que me veas llorar, es que no estoy acostumbrada a terminar con mi mamá. Disculpa si arruiné tu día, ahí te dejo a solas con el con el único amor de tu vida. Discúlpame má, sabía que no debía mendigarte amor, menos cuando ya lo vendiste al por mayor. Discúlpame... sé que es tu día, así que dejaré las cartas a un lado, tiraré los chocolates al tacho y caminaré directo a la puerta. Abriéndola para él; cerrándola para mi.

Espero te guste tu regalo: sólo costó tres cuartos de corazón.

Ah, y casi lo olvido: feliz día má...pude haber escrito de tí hoy; iba a escribir de ti hoy, pero a este cuarto de corazón que quedó, se le fue la inspiración.

4 comentarios:

Katty dijo...

gordita <3 a pesar de todo, las mamás muchas veces se olvidan que son mamás y se vuelven más mujeres. Por eso a veces nos sentimos así. Sé que es feo y te comprendo al 100%. No te quiero ver triste :( te quiero muchísimo y mereces ser más que feliz! Tú mami va a tener que entender, ojalá que no sea muy tarde cuando lo entienda.

Lorena dijo...

hermoso, triste pero hermoso.
en mi pais se celebro el anterior domingo y senti algo muy parecido, es terrible, alcanzo a comprenderte un poco.
Besos, ojala te valla mejor.

MC dijo...

Si...el sentimiento es muy feo, y también comprendo cómo te debiste sentir; sin embargo, al mal tiempo, buena cara, tengo la filosofía de que las cosas SIEMPRE pasan por algo y quizás esto sea para que nosotras no cometamos el mismo error de "grandes". Un beso, y gracias! ojala a ti tambien te vaya mejor!

MC dijo...

Kattiu! tu comentario no me aparecía y pensé que lo habías borrado. Gracias por tu comentario <3. Gracias, en serio. POR TODO, en serio. Te quiero mucho <3