¿No te das cuenta? Dime, mamá, en serio ¿No te das cuenta? Estoy aquí, a tu lado. Estoy aquí, a tu costado. Aquí, aquí, maldita sea, aquí estoy para ti. Bailando por tu cuarto, cantando en voz alta, saltando en un pie... y todo para que te des cuenta que aquí, a tu lado, estoy; que aquí, al frente tuyo, existo; y que aquí, al menos por dos días a la semana, vivo.
Aquí estoy mamá, otra vez, como todas las veces, pero tú, en tu burbuja de amor, no te das cuenta. No te das cuenta que me estás convirtiendo en aprendiz del rechazo y en fiel apóstol de la frialdad. No te das cuenta que, tal vez, ya sea demasiado tarde para tí, para mí, para nosotras.
Porque las secuelas de tus actos ahora viven en mi: fría, cuando mi corazón necesita calor; indiferente, aunque por dentro todo me queme. Mira lo que has creado mamá, un frankeinstein de la inestabilidad. Una loca bipolar.
Una hija que te adora con cada partícula de su corazón, pero que, inevitablemente, se cansó de estar detrás tuyo, y que tú no te des cuenta de su mínima existencia.
Yo te amo, pero ya no puedo. Yo... no puedo, má. Lo siento, le marcaste línea de partida al resentimiento eterno y no hay árbitro de carrera interesado en detenerla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario